La radio y la televisión son mucho más que entretenimiento, son espacios fundamentales donde se construyen opiniones, se informa a la sociedad y se fortalece la cultura democrática de México. Dentro de la agenda pública desahogada en el Congreso de la Unión, en estos días enfrentamos un desafío trascendental: la aprobación de una nueva Ley Federal de Radio y Televisión.
Como Presidente de la Comisión de Radio y Televisión en la Cámara de Diputados, tengo claro que mi tarea principal es trabajar para proteger y fortalecer derechos fundamentales como la libertad de expresión y garantizar el derecho de las familias mexicanas a recibir información plural, objetiva y de calidad.
En los últimos meses he insistido, en diferentes espacios públicos y legislativos, en la necesidad de escuchar a todos los actores involucrados en este debate: medios comerciales, medios públicos, radios independientes, instituciones reguladoras, organizaciones de la sociedad civil y sobre todo, a las familias mexicanas. Esta discusión no puede ni debe tomarse a la ligera, porque los medios son fundamentales para nuestra democracia y desarrollo social.
Mi postura ha sido firme: cualquier legislación en la materia debe impedir que el gobierno -sin importar su origen partidista- interfiera políticamente en los medios, asegurando la autonomía editorial y fomentando la diversidad de contenidos. Debemos proteger a la radio y televisión del abuso político, porque cuando el poder intenta controlar la información, no solo afecta la libertad de prensa, también afecta directamente la vida cotidiana de las familias mexicanas.
Este debate es una oportunidad para que juntos defendamos el derecho a estar bien informados y construyamos una legislación moderna, plural y justa, que impulse el desarrollo social, cultural y económico del país. Te invito a sumarte, desde tu espacio, a esta defensa colectiva por la libertad, la pluralidad y el respeto a nuestros derechos fundamentales. Hoy más que nunca, México necesita voces libres, diversas y valientes.
