El Presupuesto de Egresos 2026 empieza a dibujarse en medio de señales de alarma lanzadas por académicos, especialistas y organizaciones sociales. Los Precriterios de Política Económica 2026 presentados en abril por la Secretaría de Hacienda sugieren un rumbo preocupante: el gobierno federal pretende eliminar 347 de los 893 programas presupuestarios actuales, afectando los rubros de infraestructura, energía y salud.
Desde la oposición vemos con inquietud esta drástica contracción del Estado ya que una poda de programas de tal magnitud -como ha señalado el Grupo Parlamentario del PAN- es en realidad “un profundo retroceso” en áreas clave: se sacrifica inversión física y atención médica, sin garantía de crecimiento ni empleo, privilegiando en cambio sectores de interés político para el gobierno federal a costa de programas esenciales para poblaciones vulnerables.
Voces expertas advierten que esta postura del Ejecutivo, debilita la capacidad técnica del Estado en sectores sensibles como salud, infraestructura, combate a la corrupción, a la vez que representa una exclusión social clara, ya que desaparecerá apoyos a mujeres, personas con discapacidad, comunidades indígenas, rurales y urbanas marginadas.
De manera paralela, surge una bandera roja adicional en la ruta del Presupuesto Federal para 2026: muchas voces señalan que los supuestos macroeconómicos con que la Secretaría Hacienda perfila el presupuesto lucen demasiado optimistas: una proyección de crecimiento desmedida respecto las proyección consensuadas por el sector privado; la posibilidad de obtención de ingresos menores a los planeados y una capacidad de recaudación menor a la de gasto por parte del gobierno.
Frente a estos desafíos, hacemos un llamado a la cordura y a la responsabilidad en la definición del Presupuesto 2026: el objetivo del presupuesto debe ser el bienestar de las familias mexicanas. Cada peso público debe asignarse con ese criterio: salvar vidas, mejorar comunidades y generar oportunidades dignas.
En la Cámara de Diputados, desde Acción Nacional reiteramos nuestro compromiso de trabajar siempre por el bien de México y sus hogares. Seremos una oposición firme pero propositiva: dispuesta al diálogo para redireccionar las prioridades presupuestales, pero también determinada a alzar la voz cuando el rumbo financiero se aleje del interés nacional.
El Presupuesto de Egresos 2026 debe reflejar la visión de un país que defiende la vida, cuida a sus niñas y niños, honra a sus adultos mayores, empodera a sus mujeres y hombres trabajadores, y fortalece a la familia como núcleo de la sociedad. Solo así lograremos un México más seguro, próspero y humano, donde la estabilidad fiscal vaya de la mano con la justicia social y la dignidad de cada persona en cada rincón del país.
