El 2025 llega a la vida de las familias mexicanas acompañado de preocupación e incertidumbre para nuestro país, dadas las circunstancias concebidas -por omisiones y acciones- por el régimen morenista que controla la Presidencia y el Poder Legislativo en México
Por un lado encontramos las amenazas de orden geopolítico anticipadas por la próxima presidencia de los Estados Unidos. La tibieza con la que la actual administración federal ha enfrentado los problemas de inseguridad y corrupción, sumada a la incertidumbre jurídica generada por las decisiones del régimen de MORENA, nos deja -a las y los mexicanos- en una situación vulnerable frente a las advertencias económicas, migratorias y políticas efectuadas en las últimas semanas por parte del próximo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien asumirá el cargo en los próximos días.
La relación política, comercial y migratoria entre México y Estados Unidos juega un papel muy relevante en la economía de nuestro país. Sin embargo, la narrativa adoptada por el presidente estadounidense electo apunta a un endurecimiento de políticas que afectarán directamente a los comercios, a las remesas que sostienen a millones de familias y a las cadenas de suministro que generan empleos. Esta situación enciende los focos de alarma social ante la falta de una estrategia firme y coordinada por parte del gobierno mexicano para fortalecer nuestra posición internacional.
Sumado a lo anterior, debemos reconocer que al interior de nuestro país, el panorama económico de México no ofrece grandes esperanzas, ya que el grave déficit público que enfrenta nuestro país, resultado del gasto desmesurado -y en ocasiones ineficiente- por parte de la administración pública federal, reduce limita la capacidad del Estado para responder a las necesidades de la población. Este desequilibrio fiscal, al cual se suman los débiles pronósticos de crecimiento económico para este ejercicio fiscal, que para muchos analistas apenas y superará el uno por ciento, amenaza con profundizar la desigualdad y agravar la precariedad en millones de hogares que posiblemente no verán empleos suficientes por el impacto negativo que ha generado en el ánimo de inversionistas el trastocamiento de sistema judicial mexicano y la desaparición del organismo garante del acceso a la información pública y la protección de datos personales.
Frente a los retos que configuran el panorama de 2025, la unidad nacional y la determinación ciudadana serán fundamentales para cambiar el rumbo. Desde el Partido Acción Nacional, reiteramos nuestro compromiso de trabajar incansablemente desde el Congreso de la Unión y todos los espacios de participación política para impulsar, apoyar y defender aquellas acciones que garanticen una mejor vida para las familias mexicanas.
